“Al principio sentía miedo. Con el tiempo aprendí cómo controlarlo y cómo controlarme a mí, pero hay veces que me asusto al ver y sentir cosas. La peor parte es la desesperación de no poder hacer nada más que esperar a que pase”, cuenta Lourdes Sosa, de 20 años, al relatar su experiencia cuando sufre una parálisis del sueño.
Hay quienes experimentan acontecimientos angustiantes, generalmente acompañadas de alucinaciones, durante el cambio de etapas del ciclo del sueño. Sin embargo, estos sucesos no son más que un susto.
Según afirman los especialistas, la parálisis del sueño no acarrea ningún riesgo para la salud; lo mejor es aprender a mantener la calma y al cabo de unos segundos, todo vuelve a la normalidad.
Fases
Para poder comprender con claridad este fenómeno, es necesario previamente conocer las diferentes etapas del sueño. Se divide en dos grandes fases, según el neurólogo Carlos Martín Maldonado:
- en una primera fase, denominada de movimientos oculares lentos (NREM), la cual a su vez se subdivide en etapas, comienza el adormecimiento y se produce la sensación de caer al vacío. Luego, los músculos van comenzando a relajarse.
- la segunda fase, de movimientos oculares rápidos (REM), es la última de cada ciclo de sueño que se presenta al dormir. En esta etapa se desarrolla el sueño, el cerebro está muy activo pero la musculatura se encuentra paralizada, y se conservan únicamente los músculos respiratorios y los esfínteres.
¿Qué es?
“La parálisis del sueño es una incapacidad de realizar movimientos voluntarios ya sea al inicio del sueño o al despertar. Se conserva la conciencia de lo que se está viviendo, el recuerdo se mantiene intacto. Sin embargo, la persona no puede hablar ni realizar ningún tipo de movimientos, sólo con los ojos”, explica el especialista.
Por su parte, la licenciada en psicología Patricia Haro, asegura que el fenómeno pertenece al grupo de alteraciones llamadas parasomnias, por ser un trastorno relacionado con variaciones y acontecimientos anormales en la transición sueño-vigilia. Puede durar desde algunos segundos a varios minutos.
Uno de los síntomas más frecuentes que acompañan a la parálisis del sueño son las alucinaciones, las cuales pueden ser auditivas, visuales o táctiles. Esto provoca un alto nivel de temor ya que las pesadillas pasan a ser mucho más vívidas y comienzan a percibirse como parte de la realidad.
“Si hay un tercero presenciando el hecho, este debe guardar calma, no asustarse en momento en que la otra persona está transitando ese período. Una vez que sale de este estado, puede ayudar abrazando, tranquilizando y conteniendo. Es importante recordar que no es nada serio y no va a traer como consecuencia la parálisis efectiva de los músculos”, agrega Haro.
Lo más común es que en la adolescencia aparezcan por primera vez algunos episodios, pero también pueden presentarse durante la niñez o adultez, siendo más extraño en la vejez. Estudios confirman que entre el 3% y el 6% de la población los experimenta repetidamente y nadie queda exento de vivirlo alguna vez en la vida.
Calma para atravesarlo
Volviendo a Lourdes, tuvo los primeros sucesos a los cinco años; desde entonces, le pasa muy seguido sobre todo cuando está estresada. En su caso particular, cree que este trastorno se debe a un factor hereditario, ya que su padre también lo padece cada tanto.
“En el momento siento una desesperación muy grande, trato de tranquilizarme y de a poco ir moviéndome hasta que se me pasa”, señala su progenitor, Fabián Sosa (49 años).
Juan Martín Bleckwedel tiene 26 años y desde niño lo sufre. “Siempre me pasaba en la semana, antes de rendir un examen importante. Dormir la siesta se me hacía muy difícil. Hoy en día me pasa antes de despertarme a la mañana, pero no lo relaciono con ningún tipo de estrés -señala el joven-. Por más que en el momento reconozco lo que me está pasando, me pongo algo nervioso por sentirme encerrado y no poder moverme. Para afrontarlo trato de dejar de hacer fuerza para despertarme y relajarme, es la única manera que encuentro”.
Luciana Zivillica tiene 19 años y padece estos episodios desde que comenzó la facultad, hace tres años. Afirma que le sucede sobre todo en época de evaluaciones. “Es como si estuviera viviendo una pesadilla realmente, el sueño se mezcla con la realidad. A veces siento presencias, lo que me da mucho miedo, me agito un montón. Para afrontarlo trato de pensar que no es real y que en cualquier momento va a terminar, aunque no es fácil, porque la situación en sí es muy estresante”, agrega.
(Producción periodística Mariana Ávila)
Recomendaciones
Principales causas
- Privación del sueño severa: por turnos rotativos, horarios irregulares de sueño, etcétera.
- Estrés constante o jet lag (descompensación horaria).
- Dormir en posición supina (boca arriba).
- Tipo hereditario: cuando hay varias personas en la familia que sufren parálisis del sueño (es el menos frecuente).
- Síntoma de otras patologías psiquiátricas.
Cómo prevenirlo
- Dormir la cantidad de horas necesarias.
- Evitar dormir boca arriba.
- Se recomienda levantarse de la cama luego de atravesar un episodio y mantenerse despierto un tiempo para evitar que suceda nuevamente.
- Hacer actividad física durante el día para gastar energías.
- Leer un libro y no utilizar dispositivos electrónicos antes de dormir.
- Se aconseja un buen proceso terapéutico para revertir la situación.